B. 142. XXIII.
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ORIGINARIO
Badín, Rubén y otros c/ Buenos Aires, Provincia de s/ daños y perjuicios.
-//- de visitas.
Pero la evidencia más perturbadora de los vicios
del régimen penitenciario vigente en Olmos lo constituye el
iter tragicum de Oscar Díaz Bonora, a quien sus compañeros
de detención adjudican activa participación en el auxilio
de los ocupantes del pabellón incendiado (fs. 850 y 872).
Ese interno se dirigió por nota recibida el 11 de
mayo al juez a cargo de la causa, doctor Madina,
solicitando una audiencia a fin de ratificar sus
declaraciones efectuadas ante "las cámaras de televisión
A.T.C. donde acuso al servicio penitenciario de las graves
falencias cometidas por dicho personal y la corrupción que
existe y es evidente" y agrega: "no certifico firma por
razones obvias" (ver fs. 443).
Ese mismo día, cuando todavía se encontraba en la
carcel de Olmos, prestó declaración. Allí narró su
participación en las tareas de salvataje y denunció serias
irregularidades, consistentes en el otorgamiento de
condiciones más favorables a cambio de dinero que exigían
ciertos empleados, el desvío con fines de aprovechamiento
personal de materiales y víveres y la carencia de
alimentos. Agrega que la publicación en algunos diarios de
la "venta" de pabellones o la percepción de dinero por los
agentes para permitir el trato sexual habían creado
malestar (fs. 526/528).
Poco después, el 16 de mayo, el prefecto mayor
Fernández, a cargo de la unidad N° 4 sita en Bahía Blanca,
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